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El acrílico en las uñas

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Con el paso del tiempo el mundo de la moda va adquiriendo nuevas tendencias que se reflejan en el ambiente de las pasarelas y la convivencia diaria entre los personajes del entretenimiento. Una de ellas es la conocida como Nail Art, o lo que es lo mismo, la decoración de las uñas, tanto de las manos como de los pies.



Las redes sociales influyen en la proyección de múltiples imágenes donde se pueden apreciar increíbles diseños y trabajos elaborados sobre la queratina.



Cuando era pequeña, la fotógrafa Amy Lombard quedó impresionada al ver a una mujer con las uñas larguísimas, un pasaje que guardó muy bien para explotar ahora, en su vida adulta, evocando la colección Nails y Nails PT. 2, de las cual nos ocuparemos en este post.



La segunda parte se enfoca a las extensiones de acrílico en los pies, trabajo que realizó en conjunto con la artista de uñas Sonya Meesh y la modelo Amanda Lanzone para “rendir un homenaje al medio artístico infravalorado”.

El arte de colorear la crema

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Las cafeterías en las grandes urbes tienen un boom indiscutible. Tomaron un segundo aire gracias al impulso de la moda, la necesidad de sacar las reuniones de las oficinas y la distracción de convivir con más personas. El ambiente, a pesar de la abundante clientela, es intimista, se puede platicar cara a cara o en grupos con tranquilidad.





Corea del Sur alberga un establecimiento llamado C. Through y en su interior trabaja Kangbin Lee, un chavo que la está rompiendo en eso de la elaboración de los cafés. Porque sabemos que preparar un café, casi cualquiera, pero no es tan sencillo cómo parece, se requiere ese feeling para que los clientes vuelvan constantemente.






Las maravillas de Kangbin se basan en la fina destreza que emplea para manipular la crema en la superficie del café. Sus herramientas son una cuchara y puntas finas con las que comienza a trazar paisajes, incluso La Noche Estrellada de Vincent van Gogh, dando vida al denominado Cremart. Al verlo por primera vez no lo creemos, sin…

Pixar y tú

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¿Cuántos de ustedes [de nosotros] están enamorados de las historias que nos entregan las mentes extraordinarias de Pixar? Desde que en 1995 lanzaron Toy Story, el primer largometraje animado por computadora, se hicieron acreedores de los corazones visuales de las multitudes que abarrotan [abarrotamos] los cines para ver algo más que una simple historia infantil.





Aunque no solo las historias con todo y su mensaje son lo importante. Uno de los ganchos finos del éxito del estudio de animación es la creación de la figura humana, animal y fantástica que logran. La minuciosidad con la que trazan a sus personajes es impresionante y casi real. La interacción de elementos digitales encuadran a la perfección en el gusto de los cinéfilos de todas las edades.





Imaginen por un momento que los de Pixar los vieran caminar por la calle o se metieran a sus redes sociales y les gustara su personalidad física para crear un personaje basándose en ustedes. ¿Cuál sería el resultado?





La divagación renacentista

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Las obras del Renacimiento parecieran fácilmente identificables. La sobriedad que manejan es un sello de la época, de los encargos a los artistas. Los rostros que pintaban o esculpían se muestran apacibles, sin emociones más que aquella que le imprimían de agrado por ser modelos.




Las desviaciones de aplicar al arte otros elementos eran castigados, así que los artistas tenían que acatar las órdenes. Las solicitudes eran vastas, pero nada ni nadie agregaba colores, trazos o tallados que rompieran los estereotipos.




Afortunadamente los siglos han pasado y la situación es distinta en nuestro tiempo. Gerard Mas es un escultor español que decide darle un poco de humor y coquetería a sus trabajos. Teniendo como base el alabastro, esculpe bustos de personajes renacentistas agregando el factor popular como una paleta, una bomba de chicle, una lengua fuera de la boca o el micrófono de una diadema.