viernes, 31 de enero de 2014

¿Soy o me parezco?


En una de nuestras recomendaciones de Claqueta Emergente les compartimos la película Another Earth [La Otra Tierra]  donde muestran un mundo paralelo, exactamente idéntico a la Tierra, un planeta espejo. Habitado  por las mismas personas, donde existen los mismos lugares y en el que se viven las mismas situaciones.



Como éste existen otros ejemplos que relatan historias similares, que tal vez nos parezcan surreales, pues hemos creído que somos únicos e irrepetibles, pero que nos alojan la curiosidad y la duda de saber si existen otros entes iguales a nosotros o si hay universos alternos.




Cuando se habla de una presencia simultánea de una misma persona en dos lugares distintos al mismo tiempo se hace referencia a la facultad de la bilocación [ubicuidad], término que se utiliza cuando se aborda el tema de doppelgänger [vocablo alemán doppel, que significa "doble", y gänger, traducida como "andante"], una palabra que describe la estancia de un individuo que parece estar en dos lugares a la vez.  Se dice que ver a un doble de una persona viva, representa el mal o la desgracia, además de ser una forma siniestra del fenómeno de la bilocación, como si fuera el gemelo malvado.



Diversas teorías han tratado de explicar el fenómeno doppelgänger, la del universo, fantasmas, demonios, universos paralelos. Hay quienes creen que una persona puede proyectar su doble, y que éste es indistinguible de la persona real e incluso pueden interactuar con la familia, los amigos, al igual que el sujeto real. Esta proyección puede ocurrir sin explicación alguna.




Existe otra hipótesis que dice que por cada ser humano hay siete réplicas exactas. Se encuentran dispersos en zonas, viviendas separadas, cada una ocupa un puesto de trabajo aparte, y cada quien tiene a sus propias familias alejadas, pero coexistiendo en el mismo mundo.



La teoría de los universos múltiples postula que estamos inmersos en un gran universo conformado por muchos universos infinitos. Lo que nos hace pensar que en alguno de ellos existimos de la misma forma, y en otros más tengamos algunas variaciones, como ser más altos en uno que en otro. Incluso con la posibilidad de que  nuestro doble se trasportara y viniera a nuestro encuentro. Suena como a una  película o novela de ciencia ficción escrita por Isaac Asimov o Jack Kerouac, pero según la ciencia esto podría suceder.




Para muchos quizá no les resulte extraño este tema, probablemente alguna vez les hayan comentado que vieron a una persona igualita a ustedes. De ahí que sea normal que en algún momento de la vida se planteen la pregunta si es verdad que tenemos, ya no siete, por lo menos un doble en algún lugar del mundo.



Un doble con las mismas características físicas, que no necesariamente piense o actúe como nosotros, sólo que su exterior sea el mismo, capaz de confundir a nuestros conocidos, hasta a los más cercanos.




Dos seres humanos pueden ser idénticos en su apariencia exterior (fenotipo) pero por dentro, es decir su ADN, puede ser muy diferente entre sí.  Por lo tanto, este supuesto doble se vería como nosotros, pero no sería un clon de nosotros. Podríamos tener un gemelo físico pero no biológico, claro, a excepción de los que sí comparten información genética.



La teoría de que existen personas similares que se encuentran habitando el mismo planeta, sin la necesidad de viajar al espacio y buscar el otro yo de la tercera roca del Sol, ha inspirado al fotógrafo canadiense François Brunelle, quien se ha dado a la tarea de buscar a los gemelos de personas que no tienen relación alguna, que no son familiares, no se trata de los hermanos que separaron al momento de nacer, sino de seres que son completamente desconocidos, que no comparten genes.



Brunelle se ha trasladado a diferentes lugares durante 13 años, buscando a los dobles y los fotografía para mostrar el fascinante parecido. La compilación de sus instantáneas la ha nombrado Je ne suis pas un sosie! [I’m Not a Look-Alike! = ¡No me parezco!] Su objetivo es encontrar a 200 parejas de completos desconocidos.




En un principio el trabajo de Brunelle de reunir a personas extrañas pero con similitudes físicas fue un asunto de casualidad, conectó con gente que él conocía y a las que les veía rasgos parecidos, las fotografió y poco a poco sus imágenes se hicieron populares, los medios de comunicación difundieron su proyecto y recibió muchos candidatos para extender su colección.



Para conocer más de François Brunelle den click sobre su nombre.

miércoles, 29 de enero de 2014

El que espera… ¿obtiene su recompensa?


Existe una expresión que seguramente muchos hemos empleado en más de una ocasión, o la hemos vivido: “El que espera desespera…”, aunque su complemento suena bastante alentador y contiene una carga positiva:”…pero obtiene su recompensa”.



¿Qué implica esperar? La esperanza de conseguir lo que se desea, creer que algo va a suceder, permanecer en un sitio aguardando a que alguien llegue, o donde deseamos ocurra algo, parar de hacer alguna actividad hasta que algo acontezca.




Esperar una llamada,  a un amigo, pareja, familiar, esperar los resultados de un examen, un regalo, estar formado en la fila para acceder a un lugar, o para comprar algo, esperar a que la luz del semáforo cambie a verde y podamos continuar nuestro camino. Aguantar a que pase la lluvia, a que el ciclo de la lavadora termine y sacar la ropa, si lo pensamos muchas de las actividades que realizamos implican cierto grado de… espera.



La espera puede ser una prueba a nuestra resistencia y conlleva un proceso, quien la experimenta pasa por varias etapas antes de llegar al estado de impaciencia.




Una especie de autocontrol, en la que tratamos de tranquilizarnos, relajarnos y repetirnos que aún es buen tiempo, que todavía no se cumple la hora pactada, eso nos da algo de tranquilidad. La siguiente fase es cuando ha llegado el período acordado y no ocurre nada, es cuando tal vez se comience a advertir un poco de molestia. Cuando transcurren unos minutos más y seguimos en lo mismo llega la etapa de irritabilidad, pero también de duda, pues nos preguntamos si ésa era la hora establecida, o de angustia pensando si le habrá pasado algo a quien esperamos o ese artículo que ansiamos llegue no fue enviado correctamente.



Muchas son la situaciones y diverso el tiempo para que aparezca la desesperación. Existen opciones para pasar el rato y que la espera sea más llevadera. Como leer, dar un pequeño paseo por la zona en la que aguardamos, por supuesto las innovaciones y nuevas aplicaciones de los teléfonos móviles hacen más liviana esta prueba de tenacidad.




Tal vez los hombres y las mujeres experimentemos esta “virtud” de diferentes maneras. En esta ocasión nos enfocaremos a la situación de los varones, quienes se han enfrentado al reto de acompañar a su pareja, mamá, hermana, amiga, hija, y permanecer en una tienda donde sólo venden artículos para ellas, ¿saben de lo que les estamos hablando?



En Instagram se ha abierto una cuenta en donde se comparten imágenes de hombres que esperan ¿pacientemente? a su esposa, novia, familiar, mientras ellas se prueban ropa, zapatos, accesorios, o buscan artículos para el hogar o para los hijos.




A este espacio le han nombrado Miserable Men, y aloja fotografías que muestran a caballeros de diferentes países y edades, recargados afuera de las tiendas departamentales, sentados en el sitio más cómodo que encontraron o habilitando una zona como asiento e incluso como cama, para posarse mientras las damas se divierten.



Como vemos la espera no es nada agradable,  los hombres se ven aburridos, fatigados, fastidiados, pero eso sí cargando y resguardando las bolsas del shopping. Hay quienes parecen haber formado un club donde todos son socios del mismo padecer.




¿Para ellos aplicará el refrán? ¿Obtendrán recompensa por haber esperado? Probablemente no consigan algo material, pero sí la felicidad y el buen humor de ellas, y entonces adoptarán la frase: “La espera es el mejor tiempo perdido”.



Si quieren ver más imágenes de caballeros en espera entren a Miserable Men