viernes, 28 de febrero de 2014

Instalaciones higiénicas


¿Se han puesto a pensar en las facilidades y comodidades que nos aportan algunos artículos que usamos en la vida cotidiana? En ocasiones no los valoramos justo porque son objetos que usamos a diario, nos hemos acostumbrado a ellos, los adaptamos a nuestras actividades habituales y por eso no nos percatamos, o dejamos de hacerlo, de la importancia que tienen.



Por ejemplo, los artículos de la higiene personal. Cuando los hijos aún dependen de los padres tal vez ni cuenta se den de la falta de jabón, shampoo, pasta dental, papel higiénico, porque los progenitores proveen, y son previsores, de surtir la despensa y contar con suministros suficientes para el momento en que algo está a punto de terminarse, para que de inmediato entre el reemplazo.



Pero… ¿qué pasa cuando el sustituto no está, cuando están a punto de lavarse los dientes y no hay pasta, cuando se quedan a la mitad de una ducha sin el shampoo? Tal vez en estas situaciones aún no se mida la gravedad del problema, el peor escenario quizá sea cuando se termina el papel de baño, esa sí es una tragedia. Ningún otro artículo podría suplirlo, y si lo improvisáramos correríamos el riesgo de sufrir algunas consecuencias.



Deben saber que antes de la invención del papel higiénico, se utilizaban materiales como la  lechuga, trapos, pieles, césped, hojas de coco o de maíz. Los antiguos griegos se aseaban con trozos de arcilla y piedras, los romanos con esponjas amarradas a un palo y empapadas en agua salada.



Las clases pudientes del antiguo Imperio Romano utilizaban lana bien empapada en agua de rosas, mientras que la realeza francesa utilizaba nada menos que encaje y sedas. La hoja de cáñamo era el más internacional de los materiales utilizados por los ricos y poderosos.



Fue hasta que llegaron los chinos, ya saben, los expertos en el papel, por allá del siglo II a.C., quienes vinieron a darle confort a la humanidad con la creación de un papel para uso exclusivo de la higiene íntima.



Con el paso de los años el papel se fue perfeccionando hasta llegar a lo que hoy conocemos, diversos tamaños, con dibujos, con aromas, diferentes marcas, unos más suaves y resistentes que otros, de doble o triple hoja, en fin, un amplio surtido para todas las preferencias y economías. Es así como la importancia del papel higiénico en nuestros días se ha vuelto indiscutible.



Si repentinamente no encuentran papel sanitario en sus casas o en los supermercados, probablemente el artista turco, con residencia en Alemania, Sakir Gökcebag, los haya tomado, pues para él son vitales para crear su trabajo.


Sakir ha convertido el papel higiénico en obra de arte. Crea instalaciones minimalistas, composiciones elegantes,  basándose en la arquitectura, la naturaleza, la geometría y todo lo que su imaginación le permita.



Como una especie de filigrana, ese fino arte con el que se realizan bellas formas y figuras con tiras de papel enrolladas en pequeños carretes, Sakir desarrolló la instalación Translayers  donde sus distintos enfoques abren diferentes perspectivas transformando lo ordinario en extraordinario.



Sus creativas instalaciones hacen que el espectador se olvide de la función original para la que fue creado el papel sanitario.




Si quieren descubrir más de la obra de Sakir Gökcebag, den click en su nombre. 


jueves, 27 de febrero de 2014

El amor no distingue género


Varias, o muchas, regiones del planeta tienen un problema grave en sus entrañas, enraizada por miles de años y que no han podido superar con el paso de las generaciones.


El machismo y la intolerancia son fenómenos que exaltan el odio hacia lo diferente, lo que va contra lo establecido. Alterar el chip cultural es enfrentarse contra una horda que no entiende razones, que sólo busca que la línea de vida siga el curso que “alguien” estableció hace siglos.


Cuando las transgresiones son contra otras personas se convierten en actos de racismo, segregación y discriminación. Este conjunto de personas que reciben los atropellos, insultos o, como ahora se le suele llamar, bullying, en todas sus manifestaciones, son considerados grupos vulnerables.


Uno de ellos son los homosexuales, personas que tienen una orientación sexual hacia otras de su mismo género. Reciben una gran cantidad de adjetivos peyorativos que suelen menospreciar la vida humana, degradan la moral y llevan a la sociedad hacia vertientes impensables. Su único “defecto” es ser “diferentes” a los demás.


El problema trascendental es que son blanco fácil por la relación inmediata que se tiene el sexo. Un gran número de personas no concibe la idea de que traspasen los designios de Dios. Piensan que la sexualidad sólo debe ejercerse entre mujer y hombre, nunca entre personas del mismo sexo.


Y esto es una gran mentira, porque sus intereses van más allá. Comparten con sus parejas afecto, sentimientos y emociones idénticas a las parejas heterosexuales. La ceguera social no permite que se vean esas acciones, sin embargo, ahí están esas cualidades, igual de vivas que cualquier otro caso permitido hasta por la religión o el gobierno ruso.


A través de los años sólo han obtenido desprecio. De esta manera se creó una gran comunidad que lucha por el respeto y la igualdad a través de causas sociales y políticas que buscan normalizar y equiparar los derechos de homosexuales con los de los heterosexuales. Este movimiento se conoce como LGBT [Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales] y se considera que surgió en 1969 con los disturbios de Stonewall, una serie de actos violentos y espontáneos en un pub de Nueva York, donde por primera vez la comunidad LGBT luchó contra el sistema que los reprimía.


La bandera del arcoiris es el estandarte que sigue al movimiento LGBT a cualquier parte del mundo donde vayan. Es una forma de demostrar que se encuentran unidos para defender sus derechos como los de cualquier otro ciudadano, sin distinciones ni menosprecios.


En el aire flota una idea bastante clara de la percepción, o poca aceptación, que se tiene de los homosexuales. El fotógrafo y artista visual newyorkino Braden Summers se lo plantea de la siguiente forma: “cuando piensas en el icono del romance, pregúntate si alguna de las visualizaciones [pinturas, fotografías, escenas de películas] que vienen a tu mente no está mostrando parejas heterosexuales. Probablemente no”.


Summers se ha declarado abiertamente gay, por lo cual se avoca a defender un trato justo y equitativo para una comunidad que no tendría que pedir la justicia que se ha ganado por el sólo hecho de haber nacido.


Su proyecto All Love is Equal, financiado por Kickstarter, busca despojar de los estereotipos a las parejas homosexuales por medio de una serie de fotografías donde muestran su lado romántico, una amor claro y verdadero lejos de los clichés de la lujuria y depravación con la que son vistos. El fotógrafo ha viajado por diversas ciudades del mundo para capturar estas escenas en lugares como Reino Unido, Francia, India, Líbano, Brasil y los Estados Unidos.


La creación de All Love is Equal proyecta acercar a la población en general a ver de una manera diferente a la comunidad gay, quitándole la banalidad del concepto sexual.


Braden Summer puntualiza en que “las fotografías no son documentos, sino ilustraciones de ensueño de cómo las expresiones del amor son abiertas en las diferentes culturas que podrían ser aceptadas en un futuro”. Y se refiere a esto, porque alguna de las instantáneas podrían causar controversia por las ideologías homofóbicas en algunos de los lugares que visitó.


Para conocer más de Braden Summers, den click en su nombre.

miércoles, 26 de febrero de 2014

Personificando a las inglesas


Rondan por los casinos, por casas o centros donde se reúnen los amigos, algunos las utilizan como diversión, como mero entretenimiento, otros, los más apasionados, las estudian, tratan de observar las de su compañero-rival, confían en sus tácticas y estrategias y apuestan lo que sea seguros de que ellas los harán ganar.


Algunas tienen 52, otras 48 o 40, dependiendo de su nacionalidad, y están distribuidas en cuatro palos. Las hay españolas, inglesas influenciadas por las francesas, la napolitana, la alemana, la tradicional rusa, las de estilo clásico o las actuales que ya se encuentran disponibles en formato digital, y con las que se puede jugar hasta en solitario.


Nos referimos a la baraja, ese juego de cartas o naipes que son una “bendición”, y lo decimos porque su etimología proviene del hebreo y eso es lo que significa. Para los jugadores que gustan apostar y que tienen buena suerte, seguro que resulta una dicha, y por supuesto, fortuna.


No se sabe con exactitud su origen, si es china, egipcia o hindú, aunque hay opiniones encontradas. La mayoría cree que fueron creadas en China en el siglo XII. De las más destacadas o las más jugadas son la española, la inglesa y la francesa, aunque las últimas dos son las más utilizadas para los juegos de azar.


El juego de cartas inglesa y francesa es muy similar, están conformadas por 52 naipes, que se encuentran divididos en cuatro palos diferentes, éstos son las categorías y son representadas por un símbolo que junto con el número, son los rasgos que diferencian a una carta de cualquier otra en toda la baraja.


Las cuatro categorías en que se dividen las cartas son: corazones o copas, diamantes u oros, o cocos o rombos, picas o espadas y tréboles o bastos o flores. Cada una está integrada por 13 naipes: el As, los números del 2 al 10, y luego sustituye los números de las figuras por letras, soslayando así el maleficio del número 13, aquí es donde radica la diferencia entre la baraja inglesa y la francesa, pues en la primera aparecen la Jota (o Jack), la Q (Queen o Reina) y la K (King o Rey). Mientras que en la francesa se identifican la V (Valet), D (Dame), R (Roi), y el As es la C (Caballo).


Los corazones representan la iglesia o el clero, los diamantes la economía, las picas el ejército o la nobleza y los tréboles a la agricultura o a los plebeyos.


Ya que se tiene conocimiento de las cartas y lo que significan, es necesario conocer las expresiones y el vocabulario, todo un arte ¿cierto?


Muchos son los juegos que se pueden realizar con la baraja, pero hay alguien que prefirió imprimirles un toque de humor agregando algunos elementos que nada tienen que ver con el origen de los naipes, pero que, con imaginación, utilizó las figuras de origen como complemento de alguna parte de las siluetas humanas que dibuja el ilustrador y diseñador gráfico sueco Patrik Svensson.


Svensson alteró el juego de cartas inglesa de una manera humorística. La figura del corazón, por ejemplo, la ha utilizado como guantes  para un hombre que está entrenando box, o para cubrir el torso de una sensual dama, la pica la usó como traje de baño de una chica a punto de aventarse un clavado, y como una original barba de un hombre.


Diversas son las maneras en que Patrik Svennson modificó algunos naipes para hacer creativas ilustraciones y darles otro significado.


Conozcan más obras de Patrik Svensson dando click en su nombre. 

martes, 25 de febrero de 2014

El gran robo de la publicidad


Hace muchos años hubo una campaña publicitaria que provocó controversia al grado de que las autoridades tuvieron que intervenir para que se hiciera algo al respecto. Se trataba de la publicidad exterior de la marca de ropa interior femenina Wonderbra.


En ella se podía observar a las sugerentes modelos que portaban con delicadeza y sensualidad la ropa que robó muchos suspiros, y causó múltiples accidentes viales. Esta fue la razón por la cual tuvieron que intervenir las instancias legales para regular el uso de este tipo de publicidad.


Los conductores, en su mayoría hombres, se distraían por voltear a ver el atractivo visual. Ser testigo de cómo le quedaban las prendas a las modelo costó muchas veces más que si se lo hubieran comprado a su pareja. El arreglo del vehículo parecía que lo valía con tal de deslumbrarse ante los atributos gigantes. En la actualidad ya no se pueden ver ese tipo de campañas publicitarias debido a este hecho.



Por otro lado existen estrategias de campaña con un nivel impresionante que cumplen con su función de informar y vender su producto. Ejemplo de ello es lo que realiza la librería Gandhi.


De una u otra forma dan cuenta de que el lector mexicano es una especie en peligro de extinción. Sus mensajes son directos y contundentes, impregnados de sarcasmo e ironía que provocan un ejercicio de autoanálisis para quienes se exponen. Si han vendido más libros, sólo ellos lo saben, pero sus espectaculares son buscados por todos para leer quién será la víctima.


La parte desagradable en muchas ciudades es el exceso de publicidad exterior. Amontonamiento de espectaculares por las avenidas principales, vallas publicitarias en todas las obras que están en construcción, personas mostrando productos en los semáforos, revistas que contienen más anuncios que contenidos y los parabuses son sólo algunas formas. La contaminación visual que reciben los ciudadanos se da en demasía.


Y la forma de publicitar productos ha escalado a las nuevas tecnologías como los espectaculares de led que transmiten el comercial completo o los vehículos que circulan en caravana con el logotipo de la empresa a promocionar, incluso, personas que están dentro de vitrinas con cristales transparentes anunciando el producto.



En ocasiones se tiene el deseo de que no existieran por la cantidad que hay; donde volteamos, siempre estamos expuestos a algún tipo de publicidad. Pero, ¿qué pasaría si alguien se dedicara a robarse todos estos artículos visuales?


Ese alguien ya existe y se llama Etienne Lavie, es un artista callejero de Francia y por un buen tiempo se ha dedicado a robarse, o mejor podríamos decir, a reemplazar la publicidad exterior de las calles de París. Este proyecto se llama OMG who stole my ads? [Oh por Dios, ¿quién se ha robado mi publicidad?]


Pero no crean que deja el espacio vacío, sino que lo vuelve a ocupar de una forma que hasta a nosotros nos agradaría que sucediera en nuestra ciudad: coloca pinturas clásicas. Así es, cada uno de los huecos son cubiertos por arte, como una forma de hacer más agradable el andar de las personas.


Con estos actos “ilegales”, Lavie hace una crítica al consumismo que persiste en la sociedad. Un ambiente cargado de compras y más compras desproporcionadas que sólo se hacen para elevar un estatus y presumirlo.



Por ello, en un acto de conciencia plena decide robarse la publicidad para darle un motivo a la gente de ver y vivir por otros temas como el arte. Su mensaje busca una comunicación sin ninguna pose clasista, sino lo más franca posible y alejada de la comercialización.


Como podrán imaginar su proyecto es nómada, se mueve rápidamente antes de que las autoridades entren en acción y traten de retirar su “trabajo”. Nadie sabe en dónde ni en qué momento hará acto de presencia.


El proyecto, y la esencia de Etienne Lavie, está basada en el escritor, poeta y filósofo Henry David Thoreau, quien en 1848 publica una conferencia escrita llamada la desobediencia civil. En este texto explicaba cómo se negó a pagar sus impuestos por estar en contra de su gobierno que ejercía la esclavitud.


Con esto, podemos notar que el artista está en contra de lo establecido teniendo como fin particular que la sociedad no se concentre en una burbuja de compras que puede provocar la decadencia del ser humano.