jueves, 30 de abril de 2015

¿Nuevos planetas?


Estrellas móviles, agujeros negros, planetas, materia oscura, gravitación, seres vivos, son algunas de las maravillas y también misterios que habitan en el universo.


Nosotros, seres terrenales, cuando echamos una mirada hacia el cielo descubrimos con asombro un panorama espectacular. La Luna en sus diferentes fases, el Sol que aunque no podemos mirarle de frente, pues su esplendor es imponente y es difícil sostenerle la mirada, sabemos que está presente por la iluminación natural y cálida que nos brinda. Las nubes, esas diminutas gotas de agua en suspensión. Las estrellas, que en algunos sitios se asoman con mayor claridad y su agrupación representa las constelaciones.


Muchos enigmas existen tan sólo en nuestro planeta Tierra, fenómenos que se siguen estudiando y muchos más que están por descubrir. Cómo y porqué ocurren, son sólo un par de incógnitas por responder. Si le sumamos los enigmas de otros planetas, la ciencia tiene todo un universo por explorar y misterios que revelar.


Hasta el 2006 nuestro Sistema Solar estaba integrado por nueve planetas, sin embargo, Plutón dejó de ser considerado como tal y fue clasificado como una estrella. Formados hace más de 4 mil millones de años, los planetas se caracterizan por su forma casi esférica, no poseen luz propia, giran alrededor del Sol. Hasta ahora no hay evidencia de que exista vida más que en la Tierra, pero no se debe descartar que haya seres vivos en otros cuerpos celestes.


Fotografía satelitales han revelado el aspecto de los planetas, y es innegable lo espectacular de su tamaño, su color, en el caso de Júpiter los anillos que lo rodean. Recientemente un fotógrafo noruego compartió una serie de imágenes de diez planetas que observó desde la comodidad de la cocina.


Christopher Jonassen no miró al cielo, y mucho menos utilizó un telescopio para lograr ver nuevos planetas. Lo que hizo fue ver el fondo de unas cuantas ollas y sartenes y esa otra forma de ver estos utensilios de cocina lo llevaron a descubrir a los astros que nos presenta en la serie Devour [Devorar].


Sartenes quemados, oxidados, corroídos, con cochambre adquieren un nuevo matiz de proporciones galácticas. Justo el deterioro es lo que aparenta ser la superficie de un planeta. Jonassen revela una extraña belleza en las formas, colores y texturas. Establece una especie de simbolismo entre las sartenes estropeadas y la voracidad destructiva del comportamiento humano.


En estos planetas lo único que existe es quizá residuos de comida, unas gotas de agua o aceite. La próxima vez que vayan a cocinar o laven un sartén, echen una segunda mirada, tal vez tengan ante ustedes un cuerpo celeste.


Para conocer más trabajos de Christopher Jonassen denle un click sobre el nombre.

miércoles, 29 de abril de 2015

Armonía en pareja


Tener una pareja es una de las grandes dichas que puede experimentar el ser humano. Que el destino manipule sus hilos para que en determinado momento de nuestras vidas estemos al lado de esa persona que nos acompañará en las aventuras es algo grandioso.



Con él o con ella se viven momentos únicos que superan cualquier argumento de ficción. La afinidad es un elemento primordial para compartir conocimientos individuales que se vuelven colectivos al migrarlos al otro.



No existe pareja perfecta, ese es un enunciado muy cierto, inclusive válido, sin embargo, siempre hay caminos que llevan hacia la armonía de los objetivos por medio de planes, hacia la igualdad espiritual con base en la comunicación y el entendimiento. Sería muy aburrido ser una pareja perfecta, pero sería muy divertido ser una pareja perfectible en todos los sentidos y ámbitos.



El ser parte de los gustos, diversiones, de la capacidad intelectual y física del otro crea un espacio mágico entre los dos. Y comulgar con las diferencias vuelve una relación en un universo de posibilidades para fortalecer los lazos más allá de los sentimientos que conocemos. Es penetrar en las entrañas y experimentar sensaciones más allá de lo establecido, formar parte de la vida que nos era ajena.



Imaginen combinar esas sensaciones con la yoga y el placer de viajar, esto es algo de lo que pueden mostrar al mundo la pareja Honza y Claudine Lafond, quienes están juntos desde el 2007, instructores convencidos de que “el objetivo final en la vida es seguir la felicidad e inspirar a otros a hacer los mismo.”



Ellos se han dedicado a viajar por varias partes del mundo donde han demostrado la armonía que irradian y que es plasmada en las diversas poses de yoga que practican y que tiene como evidencia las fotografías que comparten en su cuenta de Instagram.



Definitivamente si hay personas que desafían a la gravedad, esos son Honza y Claudine, teniendo como trasfondo lugares emblemáticos de los diversos países que han visitado.



Con el paso del tiempo se han establecido en Sidney, Australia, donde fundaron YogaBeyond, una entidad que adquiere fama mundial debido a que una parte de su soporte son las redes sociales.




Para conocer más de la yoga de Honza y Claudine, den click en sus nombres.

martes, 28 de abril de 2015

Relaciones humanas en la era digital


“Ya no quiero interactuar contigo” es una frase que escuché cuando una pareja de novios entró a una cafetería, ella trataba de sostener una conversación con él, pero él dedicaba más atención a su teléfono celular. Texteaba y después dedicó unos minutos más a una llamada, cuando terminó de relacionarse con otras personas mediante el móvil, la mujer ya estaba leyendo una revista, él intentó intercambiar unas palabras, cuando vino aquella frase.


La anterior es una escena muy común entre novios, amigos, padres e hijos. Las relaciones humanas han cambiado, ahora no es necesario mantener una conversación cara a cara, parece que es más importante recibir un Whatsapp, un Inbox, DM, ver fotografías en Pinterest, Instagram, Facebook, Twitter y todas las plataformas que circulan por la red.


Las nuevas generaciones no imaginan cómo se podía agendar una cita para ver a los amigos hace 15 años. Simple, antes cuando veíamos a alguien y queríamos volver a verle en ese mismo momento se acordaba el día, la hora y el lugar, algunos para confirmar lo pactado se hablaban por teléfono fijo.


Sí, ahora hay más inmediatez, se puede avisar minutos antes que no se llegará a una cita, que van retrasados, en eso la tecnología ha contribuido a acortar distancias y también a que todos estén conectados, es difícil que alguien sea ilocalizable. Pero también hay menos contacto físico, las relaciones interpersonales se dan a través de un medio electrónico.


El hombre es un ser social que necesita relacionarse con otros seres humanos para satisfacer sus necesidades, eso es a lo que se llama relaciones humanas. La capacidad de desenvolvernos y darnos a conocer con otros individuos dentro de una sociedad. Hay que recordar que todos en algún momento necesitamos de los demás, sólo que ahora lo hacemos de manera digital.


Habría que reflexionar sobre el uso que le damos a la tecnología para comunicarnos, pues nada sustituye las experiencias personales en vivo y a todo color, el sentir un abrazo, el dar un beso, estrechar una mano, escuchar las pláticas de los amigos y familiares y la emoción que le imprimen a cada palabra.


Quizá es una manera romántica de considerar las relaciones humanas, las generaciones jóvenes tal vez aprecien mucho las nuevas formas de comunicarse y les da lo mismo hacerlo cara a cara o por smartphones, tabletas y hasta relojes inteligentes, y no por eso restar importancia y cariño a la gente con la que entablan una conversación digital.


El ilustrador y diseñador francés Jean Jullien ha ejemplificado muy bien la era digital en la que vivimos. Ilustra de manera satírica las relaciones sociales, interpersonales e incluso las sexuales.


Estamos en una eterna sensación de estar acompañados pero solos a la vez, Jullien retrata con ironía como podemos tener cientos de amigos en Facebook, pero tener dificultades para convocar a un grupo de 10 personas.


Estas ilustraciones humorísticas, divertidas y provocativas muestran como la cultura popular ha infestado nuestra vida diaria a manera de tuits, publicaciones de Instagram, en Facebook.


Para conocer más trabajos de Jean Jullien, ya saben, sólo necesitan dar click en el nombre. 

lunes, 27 de abril de 2015

El vuelo de un hijo


A finales de los ochentas y principios de los noventa se transmitió por la serie televisiva La Vida Sigue Su Curso [Life Goes On] que mostraba la dinámica de una familia en el andar diario. La serie no fue cualquier programa.


Se trataba de la primera vez que un personaje principal recaía en una persona con Síndrome de Down. Charles, mejor conocido como Corky, dio grandes lecciones de vida al luchar contra la discriminación y la dificultad de relacionarse con los demás debido a su padecimiento.


A principios del 2015, la actriz Jamie Brewer de la serie American Horror Story, quien también padece Síndrome de Down, hizo historia al ser la primera modelo que participa en una pasarela en la Semana de la Moda de Nueva York, lo que habla de una apertura y un ejemplo para que los jóvenes se muestren como son sin ningún temor.



Las personas con síndrome sufren desde su nacimiento. En ocasiones, los padres los rechazan en cuanto se enteran de la enfermedad y, aunado a eso, a lo largo de su vida tienen que hacer frente a la burla de los demás. La falta de educación, respeto y tolerancia es una constante para ellos.


Gran parte de esta discriminación recae por el aspecto físico que tiene el rostro de las personas que tienen este trastorno genético [poseen una copia extra del cromosoma 21]. En la familia, en la calle, la escuela y en cualquier parte donde estén siempre son señalados y vistos como si fueran "tontos".


“Retrasado” es el mote con el que son calificados. La ignorancia inunda a la sociedad de complejos y miedos hacia lo desconocido. No buscan adentrarse ni entender el problema para cooperar, en la medida de lo posible, en el desarrollo social de la persona con Síndrome de Down, así que están condenados a pasar los días junto a sus padres quienes buscan protegerlos.



El caso del fotógrafo Alan Lawrence es especial. Es de esas historias que motivan a pensar que el ser humano tiene su grandeza en el amor hacia los hijos, sin embargo, el camino para llegar a ese punto no fue del todo sencillo.


Cuando su hijo Wil nació en octubre del 2013, supo que algo en él era diferente con relación al nacimiento de sus cuatro hijos anteriores. Lo miró a los ojos por largo tiempo mientras su mente estaba detenida, lo que sucedía a su alrededor no tenía importancia. Después se dio cuenta lo que sucedía: los ojos de Wil mostraban los signos claros del Síndrome de Down, y los doctores lo confirmaron. El destino decidió que Wil fuera el único de sus hijos con el padecimiento.


La actitud de Lawrence lo llevó a investigar minuciosamente sobre el Síndrome de Down. Ingresó a ese mundo desconocido y se hizo parte de él, porque ahí es donde iba a habitar por siempre su hijo. Wil ha crecido bajo el cobijo y cariño de su familia.



Alan se percató, una vez más, de algo especial en Wil: cuando estaba acostado boca abajo, en la superficie que fuera, siempre extendía los brazos y las piernas como si estuviera volando. Esta representación hizo que su imaginación volará y decidiera que si su hijo quería volar, iba a volar.


De esta manera nace la serie Wil Can Fly, donde el talento de Alan Lawrence se pone de manifiesto al capturar los instantes de Wil y sus extensiones para después hacer la edición de la imagen y otorgar la veracidad suficiente para creer que su hijo vuela de verdad.


La serie se ha subido al blog That Dad y a la cuenta de Instagram thatdadblog donde podemos observar una gran cantidad de fotografías de Wil. La intención es crear conciencia de que no debe de existir el miedo ante este tipo de desorden. Por otro lado, también tienen un canal en YouTube llamado Bringing Light que cuenta las historias de otras familias que tienen un integrante que padece Síndrome de Down.



Para conocer más de esta historia, den click aquí, aquí y aquí.