viernes, 11 de agosto de 2017

El Retoque vs. Lo Silvestre


Desde hace varias décadas las sociedades de las grandes metrópolis viven bajo ciertos estándares que va dictando la cultura pop envuelta en los medios de comunicación, así como el cine, el modelaje y la industria musical.



Las tendencias en la moda son la principal arma que hace rendir a sus pies a miles de personas. Hombres y mujeres que desfilan por alfombras rojas y pasarelas muestran las prendas que más adelante veremos en las calles.



La llegada de las redes sociales provoca que su promoción sea más ardua, que circule a mayor velocidad alrededor del globo terráqueo y que su destino sean millones de pantallas que se transforman en un séquito incalculable de medir.



Por supuesto, la moda va acompañada de poses. La galantería que se exhala y convierte en sensualidad, a pocos milímetros de la sexualidad, porque no hay que olvidar que el mejor producto es el sexo.



La creación de fantasías eróticas y sexuales es la máquina que maneja los engranes de miles de personas con el deseo de enrolarse íntimamente con su personaje favorito, actor/actriz y músicos. La carne llama, la carne manda.



Cuántas veces al día o la semana se ven fotos de “amigo[a]s” en las redes que copian el estilo de otro fotografía de una celebridad. Los resultados por lo general no son los esperados, por lo menos no para aquellos que se exponen a semejante y cruda analogía.



Celeste Barber es una actriz, comediante, escritora y, por supuesta, una señorita que no cumple con los requisitos para ser una superestrella, y no por sus aptitudes, sino por una cuestión física. Ella rompería con el estereotipo de lo que la gran industria desea… y lo sabe.



Es por eso que prefiere poner en practica un enfrentamiento entre el retoque y ser una mujer común y silvestre. Sin duda ella es feliz con su cuerpo, con sus curvas que son más pronunciadas y sobrepasan las rectas de muchas modelos. No le teme a la crítica, se burla de ella.



Su ironía la lleva a lo público gracias a su cuenta en Instagram. Un repositorio que contiene su esencia [quizá un poco exagerada, porque su humor negro es lo que prevalece], imágenes de su cuerpo y actitud en diferentes poses, incluso con un mínimo de ropa, que enseña sin el menor recelo.



Su juego de fotografías muestra el lado de la farándula con la intención de una fan que trata de emular lo que ve con resultados un poco desastrosos, pero en realidad bastante cómicos. Su ríe hacia la cima de la popularidad y deja claro que el grueso de la población tienen que conformarse con un cuerpo real que no vive bajo el yugo voyerista.



Si muchas y muchos se identificaron y quieren ver más de lo que hace Celeste, den click en su nombre.

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