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lunes, 19 de junio de 2017

Por partes iguales


Si volteamos y miramos hacia arriba, para abajo, a la derecha o a la izquierda siempre habrá un objetivo que ver, algo que se muestra ante nuestros ojos, una presencia, aunque sea etérea.


La mirada de cada ser escudriña de diferentes formas lo palpable y lo sutil. Cada reflejo proyectado al interior del cráneo es una interpretación pura, única de la realidad que nos rodea.


La construcción de significados y significantes permite el otorgamiento de una carga de sensaciones y percepciones del horizonte que vislumbramos de día o de noche, cada uno con su respectiva peculiaridad.


Gran parte de la vida, o la vida misma, está construida con elementos simétricos, por partes iguales en el escenario donde fueron postrados, construidos con un fin específico.


La simetría es un bien común de la humanidad. Lo que hay en un lado se encuentra en el contiguo, hablando de una sola evocación física, material que permite que sea dividida en dos partes.


En la calle, la urbanidad nos entrega excelentes escenarios para corroborar que la simetría está en todas partes, que sólo basta con detenerse a ver con minuciosidad el contexto para realizar una fragmentación de edificios, avenidas, incluso la naturaleza misma.


El fotógrafo húngaro Zsolt Hlinka es un curador de la cotidianidad de la metrópolis; un recolector de imágenes de las ciudades que se exhiben simétricas en su contemplación de los días, del recorrido solar y lunar.


Con un bagaje de gran observador, se propuso recorrer la orilla del río Danubio para fotografiar la arquitectura de los edificios que albergan los bancos para presentar cómo las líneas verticales y horizontales, así como ventanas y puertas, guardan una perfecta similitud entre su lado derecho e izquierdo, dando vida a la colección Urban Symmetry.


Cada uno de los edificios fue sacado de su contexto, eliminando el cielo y las construcciones para mostrarlo en una visión limpia que altera el código informativo.


Si quieren ver más de los trabajos de Hlinka, basta con que den click en su apellido.

jueves, 23 de marzo de 2017

Grandes miniaturas arquitectónicas


¿Se han dejado llevar por las apariencias?, cuántas veces se han dejado llevar por lo que sus ojos ven creyendo que es real. ¿Han sido engañados por la vista porque lo que se posa frente a sus ojos tiene toda la apariencia de algo existente?





Espectaculares locaciones y escenarios Hollywoodenses o grandes producciones cinematográficas de diferentes países nos han dejado con la boca abierta, sorprendidos de los espacios tan espectaculares que muestran en la pantalla. Arquitecturas maravillosas, bosques y castillos de cuentos de hadas, hacen pensar en el gran trabajo de investigación de locaciones que se hizo para encontrarlos y lo costoso que debió ser trasladar a toda la producción y talento. La realidad es que todo puede ser parte de un truco.






El famoso green screen, esa pantalla verde en la que se montan las escenas, hace posible lo imposible, permite agregar digitalmente el fondo que desees, gracias a la magia de la edición.





El croma no es el único truco también están las maquetas, eso sí el encargado de diseñarlas debe ser todo un experto para que no se le vaya ningún detalle que delate que nada es real y las paredes son de cartón.






El miniaturista y artista ilustrador australiano Joshua Smith es todo un experto en construcción de maquetas de paisajes urbanos, cortinas de tiendas y muros grafiteados, contenedores de basura, el deterioro de la arquitectura, cajetillas de cigarro, la humedad, basureros, hojas de árboles, ropa colgada afuera de las ventanas.





Smith cuenta con una carrera de más de 17 años que le ha permitido exhibir sus obras en Londres, Berlín, París, Nueva York, Japón y en todo el territorio australiano en más de un centenar de exposiciones. Su trabajo ha estado enfocado en el esténcil pero hace un año decidió experimentar más con su debilidad por lo microscópico, es así como diseña perfectas maquetas con lujo de detalle.




jueves, 23 de febrero de 2017

Psicoarquitectura


Explicar las enfermedades o los trastornos no siempre es fácil. Cuando el médico nos pronuncia el nombre del padecimiento y explica en qué consiste, la mayoría de las veces, la gente común no entendemos de lo que nos está hablando. Son tantos los términos médicos que los pacientes suplicamos que nos lo expliquen con peras y manzanas, que nos traduzcan a un lenguaje más sencillo para poder comprender.

Esquizofrenia

Alzheimer

Las analogías pueden ayudar a simplificar el lenguaje y los tecnicismos, siempre se agradecerá que los galenos nos digieran un poco la información para que no haya malos entendidos y nos alarmemos o por el contrario no le demos la importancia necesaria.

Bipolaridad

Si tuvieran que explicar por medio de dibujos las enfermedades ¿qué aspecto tendrían? ¿Cómo plasmarían en papel los padecimientos? Federico Babina no es doctor, pero simplificó en ilustraciones algunos trastornos mentales.

Demencia

Dislexia

Babina es un ilustrador, que por cierto ya les habíamos presentado, se dio  a la tarea de representar de manera visual algunas de las enfermedades mentales que a afectan a millones de personas. Y lo hizo mezclando los trastornos psicológicos con la arquitectura en la serie llamada Archiatric.

Paranoia

Babino diseñó casas con la misma forma pero con diferentes fondos. Con líneas simples y un mensaje claro, el artista explora de manera tranquila y elegante diferentes trastornos. Cada uno, colocado en una casa solitaria que podría simbolizar nuestros ambientes mentales.

Fobias

Autismo

Su objetivo no es mostrar unas lindas ilustraciones y ya, sino hacer una reflexión sobre los prejuicios y estigmas sobre estas enfermedades debido a la ignorancia del tema.

Ansiedad

Para acompañar la obra, Babina creó un video corto con música de Elisabet Raspall. El resultado es una mirada conmovedora y reflexiva sobre la enfermedad mental.

Trastorno obsesivo compulsivo

Depresión

Los invitamos a conocer más ilustraciones de Babina, sólo den clik en el nombre.


lunes, 20 de febrero de 2017

Baño francés


De los consejos más útiles que dan los papás es ese de “pasa al baño antes de salir a la calle”, con el fin de evitar sufrimientos en lugares donde no hay un baño para depositar los desperdicios del cuerpo.



Algunos siguen este consejo al pie de la letra, sobre todo si su viaje es largo, pero otros son testarudos y prefieren apegarse al valor y la fuerza humana para aguantarse y que no salga ese chorrito por cualquiera de los dos canales de desagüe.



Muchos hemos padecido esa imperiosa necesidad de ir al baño cuando andamos en la calle. Conforme pasa el tiempo el sufrimiento crece y se acumula en la parte media del cuerpo hasta llegar al estado frigorífico de los escalofríos.



La necesidad lleva a perder la vergüenza. Es tanta la urgencia por encontrar un baño que se pide permiso es comercios, tiendas, casas o de plano se acude al arbolito o llanta de coche más cercana para eliminar la tortura interna.



Antes los baños públicos estaban abiertos para cualquier persona. Hoy que pasaron a la iniciativa privada, su acceso tiene un costo lo cual te otorga el privilegio de tener cuatro cuadros de papel por si tus ganas son mayores.



Los eventos masivos, por reglamentación, están obligados a colocar urinarios para los asistentes, esas cajas azules rectangulares que están dispuestos en filas y que representan uno de los agentes patógenos más letales si por alguna razón se vierte su contenido cerca de tu cuerpo.



En el siglo XIX, París se encontraba atestado de barrios, sin embargo, se le avecinaba una modernización a cargo del Barón Haussmann. Ante esto, el fotógrafo Charles Marville se aventuró a capturar la múltiple esencia arquitectónica y sus paisajes antes de que fueran transformados.



Dentro de su vasta colección se encontraron imágenes de los diversos urinarios de esa época. Lugares donde sin pensarlo entras, aunque no tengas ganas, porque muchos de sus diseños son excepcionales.



Los había en diversos lugares y de muchos diseños. En medio de la plaza, inmuebles específicos, en forma de chimenea, descubiertos y cerrados. Cada uno de ellos guardaba el pudor de los asistentes, principalmente hombres.



Disfruten de la historia parisina con estos urinarios sui generis.