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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Miniciudades de papel


Considerada como un arte, la arquitectura influye de manera considerable sobre la existencia del ser humano, pues es la responsable de desarrollar espacios donde el hombre se desarrolla cotidianamente.



Planificar, modificar, diseñar y levantar edificios requiere de creatividad, de una amplia visión y conocimiento de los espacios, no es sólo construir por ocurrencia. Al ser catalogada como un arte además de que debe ser funcional, también tiene una finalidad estética y expresiva.


Los materiales con los que se pueden construir edificios, jardines, rascacielos, y más, son diversos, lo mismo que los estilos arquitectónicos, pues están los que nos legaron las antiguas civilizaciones y los propios de nuestros días.



Arquitectura clásica, bizantina, visigoda, arábiga, románica, gótica, renacentista, barroca, en fin, son en extremo numerosos.


Existe otro estilo arquitectónico que también es todo un arte, construirla requiere detalle, cuidado y precisión, pues es minuciosa, nos referimos a la arquitectura de papel.



La creación de diseños originales utilizando como base estructuras plegadas, cortadas, dobladas, ensambladas. Algunos pensarían que es solamente papiroflexia, que ya usar ésta técnica son palabras mayores, pero la arquitectura de papel pretende ser mucho más. Además del origami, se basa en el kirigami [papel cortado], makigami [doblado y cortado].


Para muestra hoy les compartimos el trabajo, además de arquitectónico, artesanal del artista y arquitecto escocés Charles Young, el artificie de Paperholm.



Papel, cúter y acuarela blanca, un buen ojo y muy buen pulso, dan origen a una original serie de piezas en miniatura que van desde lo funcional a lo frívolo, en algunos casos rozando el surrealismo, oficinas, ferias, casas, zeppelines. Toda una megalópolis que explora diferentes áreas de la arquitectura.


Trescientas estructuras conforman este diminuto complejo urbano en la que encontramos monumentos, autobuses, coches, juegos mecánicos.
Conozcan más del arte de Charles Young.


jueves, 28 de enero de 2016

El Universo en una burbuja


A pesar de los avances tecnológicos y científicos todavía no sabemos con exactitud cuál es la magnitud del Universo. Cada día se descubren características y elementos que lo integran y que no dejan de sorprendernos.



Después del Big Bang que le dio origen al Universo, éste continúa en constante movimiento y evolución. Galaxias, nebulosas, planetas, estrellas, asteroides, constelaciones, pulsares, cometas, meteoritos, cuásares, agujeros negros, satélites son algunos de los objetos que habitan el Universo.



En la actualidad con ayuda de la tecnología es posible que los científicos exploren y obtengan material visual para estudiar todos esos elementos. Algunas imágenes han sido publicadas para que la sociedad en general podamos admirar las maravillas del espacio exterior.



Si pudiéramos observar más allá de lo evidente todo lo que habita en el Universo sería increíble, desafortunadamente no es posible. Aunque hay una posibilidad que el artista japonés Satoshi Tomizu nos pone en la palma de la mano o quizá debamos decir cerca del cuello.



Tomizu elabora unos pequeños colgantes de cristal que simulan planetas y galaxias en su interior, como si pudiéramos guardar un pedacito del Universo en una burbuja.



Fabricadas a mano, Tomizu da forma a piezas artesanales ligeras y resistentes con escenas cósmicas de colores vibrantes que son hechas con virutas de oro, ópalo, cristal teñido, burbujas de aire que forman esferas, una especie de bombochas o agüitas, ¿recuerdan esas canicas de vidrio que evocan al espacio exterior?


Acá les dejamos un video para que vean el proceso de estas creaciones galácticas.


Si les latió el trabajo de Satoshi Tomizu, den click en su nombre para conocer más.



viernes, 23 de octubre de 2015

El arte de cortar papel


Aventurarse a realizar una manualidad de cualquier tipo, tamaño, forma, trabajar con o sin herramientas, usando diferentes materiales, requiere no sólo de talento sino de mucha paciencia y dedicación, tal vez cierto grado de obsesión por el detalle y ser constantes y tolerantes para hacerlo muchas veces mal, hasta que salga bien.



Regularmente las manualidades eran exclusivas para la distracción personal, una creatividad desarrollada en casa o como parte de una labor escolar, para combatir el aburrimiento y entretenerse en algo que nos saque de la cotidianidad del trabajo.



En la actualidad hay quienes han desarrollado la habilidad de crear increíbles obras de arte, que dejaron de ser una actividad recreativa y casera para ser admiradas por otros ojos, más allá de los familiares y amigos, más que ser meros adornos en determinadas épocas del año.



Una de tantas manualidades es la que se realiza con papel, ese arte de recortar y crear formas y figuras detalladas conocido como papercut, que en México se le dice papel picado, en otras partes del mundo como en China se le llama jianzhi, en Japón kirie, en Austria y Alemania scherenschnitte, en Francia al calado del papel se le conoce como canivet.



Desconocemos cómo se le dice al arte del papercut en Rusia, pero lo que sí conocemos es la obra de la diseñadora gráfica e ilustradora Marina Adamova, conocida como Talamaska, quien combina la ilustración y el recorte del papel para dar vida a una serie de obras artesanales.



Adamova es una artista autodidacta que se vale del papel para crear ilustraciones que entran en el terreno de la escultura por la dimensión que proyectan.



Talamaska hace una minuciosa selección de los colores hasta la forma y la estilización del papel. Capa sobre capa de papel cortado va construyendo rostros, escenas, figuras. Tiene la habilidad de dar volumen y movilidad al papel, en sus obras logra capturar el oleaje del mar, el aleteo de los pájaros, la profundidad de las nubes.



Uno de sus trabajos más reconocidos y que ella aprecia es el dedicado a algunas de las escenas más destacadas de la novela clásica Alicia en el país de las maravillas. Recreó a los personajes y escenarios para después envolverlos dentro de esferas que funcionan como adornos navideños.



Si quieren conocer más del arte del papel calado de Marina Adamova visiten su sitio dando click en el nombre.



jueves, 30 de octubre de 2014

Minimalismo vegetal


Pocas son las personas que conozco que se les da la jardinería, y me refiero en todos los sentidos. El bello arte de cuidar la vegetación que se tiene en casa o trabajo no es cualquier tarea, requiere de mucha dedicación y conocimiento de lo que se tiene plantado en las macetas o dentro de los floreros.


Aquellos que tienen este don, lo explotan beneficiando el aspecto visual de interiores y exteriores del hogar. Las tonalidades verdes, rojas, rosas, naranjas y amarillas inundan los espacios del hogar, además de que se respira un ambiente fresco.


Para mi mala suerte, la mayoría de mis conocidos [incluyéndome] somos muy malos para cuidar de las plantas y flores. Todas acaban marchitándose o muriendo de inanición o ahogadas por la falta de conocimiento de su ambiente [también los hay a quien no le importa la flora y por eso no tienen nada].


Muchas son las bromas que se hacen con relación a esta falta de tacto. Hay quienes regalan cactus [que requieren mínimos cuidados] con el fin de que no se vaya a morir, pero hay a quienes se nos muere, y no tarde, sino muy rápido.


Las excusas pueden ser muchas, pero está claro que hay una desatención de un ser vivo que si está en la casa es por una razón: dar un aspecto más agradable a nuestro lugar de estar. Aquí podemos sumar los lugares de trabajo.


En la oficina es raro que se tengan plantas o flores, a menos que algún galán quiera quedar bien con la damita que pretende. Por lo general, son elegidas por la administración y su mantenimiento lo hace la gente de intendencia o uno que otro que sí gusta de la vida decorativa, aunque nunca falta quien en lugar de ponerle agua le echa el café que se le enfrió.


¿Habría alguna forma de que cualquier persona tuviera su propia planta y la mantuviera en forma con el mínimo cuidado? Parece que sí y hasta nombre tiene.


Domsai es una idea del multicreativo italiano Matteo Cibic que ha creado un concepto que para muchos puede parecer bizarro, pero que visto de forma diferente tiene una funcionalidad para la oficina y la casa.


Cibic diseñó una serie de modelos de terrarios de cristal con dos piernas y una bombilla, similar a la de los focos, que permiten que en su interior habiten plantas que requieren un poco de agua y de luz.


A simple vista pareciera que no hay forma de alimentarlas porque parece que están sellados herméticamente, pero no es así. En la parte media de la bombilla hay dos agujeros por donde circula el aire y se puede echar el agua, recordando que es poca, no se trata de inundar el Domsai.


Para el artista sus creaciones son parecidas a un “tamagochi que puede estar en el escritorio o en la mesa”.


Para conocer más de Matteo Cibic, den click en su nombre y apellido.