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viernes, 1 de abril de 2016

Inducción psicodélica


El movimiento contracultural hippie nos remonta inevitablemente a la psicodelia, tanto en la música como en otras expresiones artísticas. Un submundo lleno de colores que fluctuaba en ondas que la sociedad criticaba por, según, el constante abuso de drogas como el LSD y el peyote.





La psicodelia estaba llena de colores vistosos, figuras con tendencias circulares, el símbolo de amor y paz y el rock psicodélico. También se le conoce como como "movimiento lisérgico" por su constante relación con los viajes ácidos y alucinógenos inducidos por drogas.





La vestimenta es otro rasgo característico. Un hippie se puede distinguir con el paso de los años y los cambios generacionales, por supuesto, evitando la critica social. Los pantalones de pata de elefante y las blusas y camisas holgadas y coloridas, quizá una cinta en la cabeza, son prendas de uso común.





La esencia psicodélica es la "manifestación del alma", ese es su objetivo, una meta orgánica que busca y se empareja con la naturaleza, con esas sensaciones terrenales que alejan de lo material y mundano.





Keiichi Tanaami es un artista japonés que en los años 60 y 70 lideró el movimiento psicodélico en su país. Sus obras son un reflejo, y herencia, de lo que percibió personalmente, pero también a través de su familia, durante la Segunda Guerra Mundial.





En su trabajo se constata un clara crítica a la cultura pop de Japón y a los cánones impuestos por el bloque triunfador y opresor encabezado por los Estados Unidos.





Su estilo se enmarca en el uso de colores fuertes y líneas derretidas basadas en collages que nos encaminan por sueños ácidos, engendros que se podrían entender con la temperatura del cuerpo por arriba de los 40 grados o por medio de sustancias alucinógenas.





Para conocer más de Keiichi Tanaami, den click en su nombre.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Lo extraordinario de lo ordinario


¿Qué tiene de maravilloso la vida? Lo extraordinario de cada día. Conforme pasan los minutos somos capaces de percibir eventos significativos como el aprendizaje teórico y práctico. La vida cotidiana es el mejor maestro.



Cada uno de nosotros deberíamos de tener como obligación aprender tres cosas al día y emplearlas al siguiente, así seríamos capaces de enriquecer y explotar al máximo el conocimiento para después heredarlo y vertirlo a otros.



Sabemos que los objetos que nos rodean tienen una función, fueron creados para solventar la vida, esa es su función y así los utilizamos. Sin embargo, poco provecho sacamos de ellos, pues con imaginación podríamos reutilizarlos para tareas nuevas.



Brock Davis es un artista con la mente brillante para reversionar el uso de los objetos de uso y consumo cotidiano. Su especialidad es encontrar facetas diferentes y convertirlo en arte. Su percepción permite rejuvenecer lo mundano.



Su ingenio es tal que uno de sus más grandes admiradores es Banksy [quien además lo invitó a colaborar en su parque antitemático Dismaland]; califica su trabajo como "una rueda de energía visual que gira en todas direcciones y que es imposible no amar".



Disfruten del trabajo de Davis, y si quieren ver más, den click en su apellido.

viernes, 11 de diciembre de 2015

Sinceramente cínico


La sinceridad, no es algo que siempre se espera de los demás, y siendo sinceros tampoco estamos acostumbrados a expresarla, y si alguien se atreve a manifestarla no siempre es bien recibida.




Por extraño que parezca, expresarnos sin mentiras ni fingimientos podría causarnos conflictos. Cuando alguien dice las cosas directamente, no precisamente con la intención de lastimar, simplemente se conduce con franqueza, no a todos  les cae muy bien, por lo menos los mexicanos somos bastante sentidos y escuchar un "no" por respuesta o algo que no queríamos escuchar nos afecta.




Decir la verdad no tendría porque causar molestias o incomodidades, al contrario, nos serviría para hacer un análisis y saber si algo estamos haciendo mal y corregir, pero al parecer no nos gusta que alguien más nos dé su punto de vista, aunque sea una crítica constructiva.




Alguien que se ha pasado de sincero, pero que para suavizar las cosas lo expresa en ilustraciones es el artista mexicano Eduardo Salles, quien se describe como “publicista, diseñador, ilustrador, escritor, procastinador profesional y hacker cultural”.




Seguro se han topado en las redes con el cinismo del conocido “Sallesino”, quien ilustra sin rodeos las situaciones de la vida cotidiana. Hace algunas notas aquí en el Indie también les compartimos parte de su trabajo.




Salles rebasa la sinceridad y cae en el cinismo, por eso su blog lleva por título Cinismo ilustrado. En él encontramos ilustraciones descaradas, atrevidas y sarcásticas, pero con un lado crítico y de denuncia.




Su trabajo contiene humor abordado con inteligencia y creatividad con la finalidad de expresar la filosofía e ironías de la vida, de reírse de uno mismo [antes de que alguien nos gané y se ría de nosotros] y la osadía al momento de defender acciones que son condenables.




Sigan el trabajo de Eduardo Salles dando click en el nombre, mientras tanto diviértanse con estas ilustraciones y sonríanle a la vida.