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viernes, 22 de abril de 2016

Cuando miras porno, así te ves...


El sexo vende, es una consigna que no tiene discusión. La industria de la pornografía es una de las más poderosas en el mundo, goza de buena salud en sus finanzas y cada día se producen cientos de películas en el mundo.



El gusto por ver a dos o más personas teniendo actividad sexual es innato en una gran cantidad de personas desde la pubertad hacia adelante. De hecho, algunos niños tienen un despertar temprano y se empiezan a interesar en el tema por distintos cambios hormonales. Al no implicar una participación activa, el individuo se convierte en voyerista, pasión por ver a los demás.



De jóvenes se vive una etapa donde el sexo pareciera que lo es todo [para algunos pueden pasar los años hasta la vejez y sigue siendo su universo]. La búsqueda por encontrar material que muestre la desnudez del cuerpo humano se vuelve incansable.



Las visitas a los puestos de periódicos y, en su momento, a los videoclubs para encontrar revistas y películas, sino pornográficas, si eróticas, eran constantes. Ahora que si querías ver XXX, tenías que recurrir al mercado negro.



¿Alguna vez fueron sorprendidos cuando miraban porno? Ese era el temor más grande, que algún adulto te encontrara pegado al televisor porque vendría la reprimenda. La adrenalina funcionaba al tope.



La llegada de la tecnología hizo que el porno esté sólo a un click de distancia. En la red se puede encontrar con facilidad miles y miles de videos gratuitos con contenido no apto para menores. Lo único que no cambia es el modo incógnito, siempre atentos a no ser captados por nadie.



Cuando se le pregunta a la gente si ha visto pornografía, algunos por pena evaden la respuesta, otros prefieren mentir y pocos lo aceptan. No se diga cuando ese público es femenino, el rubor es mayor, porque pareciera que esta actividad sexual está planeada para el mercado masculino, pero no es así.



¿Cuál será la cara que pone cada persona que mira porno y se siente observado? El artista trinitario Patrick Struys realizó un trabajo gráfico experimental llamado Porn Portraits que consiste en captar las expresiones de personas mientras contemplan la cópula de terceros.



El público elegido estuvo dentro de un cuarto donde se les proyectó un video de 5 minutos y medio que fue hecho y editado de acuerdo a cada persona.



Lo interesante del proyecto es que mientras veían el cortometraje pornográfico, ellos sabían que estaban siendo fotografiados, que sus expresiones serían reveladas, lo cual hace más real la manifestación gesticular porque están siendo exhibidos como voyeristas. Nada más incómodo, pero divertido, que ser visto como un “mirón”.



Para ver más del trabajo de Patrick Struys, den click en su nombre.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

Erotismo arquitectónico


Una de las características que sobresalen de las grandes metrópolis son sus imponentes construcciones. Lugares como Nueva York, Abu Dabi, Londres, Paris o la ciudad de México tienen inmuebles emblemáticos que se convierten en visitas obligadas de los turistas.


Los corporativos transnacionales decidieron hace tiempo construir colosos de metal y cristal en zonas económicas importantes de los países como símbolo de su poder monetario. Estos monumentos son una fiel representación de la modernidad arquitectónica que dejó a un lado los castillos y palacios para instalarse como fortalezas.


En varias ocasiones, estas edificaciones son representaciones de otros objetos y accesorios que son fácilmente identificables, como lo son los llamados “edificio del pantalón” y “la lavadora” en la zona de Santa Fe, en la ciudad de México, y tal es su parecido que de ahí su reconocimiento visual.


El ilustrador italiano Federico Babina es un fiel seguidor de la arquitectura moderna y se atrevió a diseñar una colección de imágenes de edificios con un tema sugerente y erótico: el kamasutra, uno de los libros más vendidos, no tanto por su contenido referente al amor, sino por el morbo de observar las decenas de posiciones sexuales que tiene, retos que muchos quieren cumplir, pero que quizá pocos lo logran.


La serie Archisutra nos lleva por secuencias visuales que requieren de una mente abierta, imaginación subida de tono y reconocimiento de los deseos carnales que, si los cumplen los edificios, no vemos porque las personas no lo podrían hacer.


Para ver más arte arquitectónico de Federico Babina, den click en su nombre. Lo pueden seguir en Facebook y Twitter.

viernes, 26 de septiembre de 2014

La Princesa de los Lunares


A lo largo de la línea de vida del arte hay casos extraordinarios, o no tanto, de artistas que han llegado a su clímax [algunos se mantienen ahí, otros ya no] mientras se encuentran en un estado alterado.


Las drogas de varios tipos, el alcohol o las enfermedades mentales son las que influyen en la creatividad de los genios. Su imaginación es exponencial, ya sea por la maximización de los sentidos o por inducción a mundos fantásticos creados por la mente.


Tenemos grandes ejemplos como Jim Morrison, adicto a los alucinógenos; Ernest Hemingway, adicto al alcohol y enfermo bipolar; Truman Capote, adicto al alcohol y diversas drogas; Charles Bukowski, Edgar Allan Poe y Henry Miller, adictos al alcohol, cada uno de ellos con una calidad artística innegable, pero que quizá se debía, en gran parte, al influjo de sustancias.


Las enfermedades mentales son otros catalizadores de creaciones artísticas. Las alteraciones que sufren las personas en su razonamiento y comportamiento hacen que su realidad se vea alterada, una acción pocas veces comprendida que sólo son atendidas en instituciones médicas por los tipos de tratamientos, reacciones y secuelas.


Las condiciones de vida a las que se presenta la gente que tiene padecimientos de este tipo se vuelven complicadas, ya que el mundo no está diseñado ni preparado para convivir con ellos. Las personas sanas pueden llegar a ser intolerantes o no tienen la capacidad de cuidado.


Dentro de sus disfunciones mentales, tienen un universo que sólo ellos comprenden, a veces de difícil acceso para los demás, pero que está basado en una lógica que después de ser estudiada resulta verdadera.


Llegan a ser personas con coeficientes intelectuales que están por encima de la media. Cuando deciden plasmar su mundo en alguna disciplina, los resultados son increíbles, impactan a la sociedad racional y se convierten en personajes aceptados con el plus de estar enfermos.


La artista japonesa Yayoi Kusama, conocida como La Princesa de los Lunares, padece de un desorden obsesivo compulsivo desde su infancia, aunque en realidad nadie sabe con certeza el diagnóstico.


Por ello, desde 1977, decidió internarse en un hospital psquiátrico, lugar donde ha liberado sus alucinaciones y que incrusta en diferentes disciplinas artísticas como la pintura, literatura, escultura, collage, perfomances e instalaciones.


Estas visiones le han dado una gran lucidez para lograr obras con un esplendor único. Sus doctores ven como una gran hazaña que su creatividad influye en su salud, ya que con más de 80 años de edad, su intelecto continua inquebrantable.


Los estudiosos de Kusama concluyen que gran parte de su obra es autobiográfica y están centradas en gran medida en la figura libertina de su padre y los maltratos que recibía de su mamá.


Sus trabajos tienen patrones circulares obsesivos, así como una inclinación a mostrar penes que pueden arrancar una sonrisa, sorprender a otros y unos más sentirse ofendidos o apenados por verlos en lugares inusuales.



Es tan importante su estilo artístico que es una de las figuras clave del Art Pop, teniendo una clara influencia en lo realizado por Andy Warhol. Su residencia en Nueva York le trajo grandes logros e inicio sin tapujos la variante de tener modelos e instalaciones con personas desnudas.


Su actividad no se detiene y continúa llevando sus obras a diversas partes del mundo. Es así como la ciudad de México se verá honrada con su presencia por medio de la exposición Obsesión Infinita que se presentará del 26 de septiembre del 2014 al 18 de enero del 2015 en el Museo Tamayo. Una gran oportunidad que no debe perderse.


Para conocer más sobre Yayoi Kusama, hagan click en su nombre.

martes, 12 de agosto de 2014

Montajes intencionales


En la primaria y la secundaria nos dejaban trabajos que consistían en recortar revistas y periódicos para obtener piezas que serían pegadas en una superficie para transmitir un mensaje.



Entonces comenzaba la faena de pedirle a las amistades que nos pasaran las publicaciones que tuvieran en casa, [a excepción de los libros] y entre más publicidad y letras capitales tuvieran era mejor, porque había materia prima para pegar en las cartulinas blancas.



Nos dijeron que eso se llamaba collage y les servía a los profesores para estimular la creatividad e imaginación de los niños [... y no tan niños]. Trabajos muy buenos, siempre los hubo, así como medianos y los que de plano sólo cumplían con la tarea, pero que no tenían ni pies ni cabeza, ni entrada ni salida.



Los collages [o colaje, como dice la Real Academia Española que debe decirse] ya tienen más de un siglo que se usan en las obras de arte. La paternidad del ensamblaje de varios objetos se la disputan Pablo Picasso y Georges Braque por el lejano año de 1912.



El recortar las revistas para ensamblar elementos que digan algo no es privativo de la vida académica, también se da en actos de amor, ya sea aspiracional o vivido donde las mujeres extraen de las páginas a los galanes que les gustaría tener u otros tópicos que podrían incluirse en una misiva para la pareja.



¡Cuántas veces vimos en los cuadernos y libros de nuestras compañeras a los cantantes o actores del momento! O hasta en el de los hombres con mujeres exuberantes, autos inalcanzables, músicos y deportistas.



Y haciendo del collage su disciplina, el artista visual Kalen Hollomon, mejor conocido como el “Rey del recorte de Nueva York”, realiza una serie de montajes utilizando las campañas publicitarias actuales y de antaño, lanzando un mensaje totalmente diferente al original.



Muchos de sus tópicos están enfocados a la sexualidad, razón por la cual ha visto censurados sus collages. Para algunos ojos resulta ofensivo ver una trasero al descubierto, incluso, montajes que muestran el miembro masculino, así que es acusado de exaltar la pornografía.



Para Hollomon esto no es ningún impedimento y mucho menos se alinea a lo que dicta la Liga de la Decencia; él continúa con sus empalmes de imágenes, divirtiéndose y llenado de gozo a otros tantos.



Es feliz manipulando las imágenes, le emociona “la idea y capacidad para alterar el valor o el significado de una imagen u objeto mediante la adición o sustracción de elementos.”



Las fotografías de sus collages son tomadas con su iPhone para después ser enviadas a las plataformas sociales de Instagran y Twitter, lugares donde ha adquirido fama mundial.



Si quieren ver más del atrevimiento de Kalen Hollomon, píquenle en su nombre y apellido.